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Gobierno aumenta a 90 % los giros directos de recursos de salud a hospitales y proveedores

El Estado fortalece el pago directo a instituciones prestadoras de salud sin intermediación de las EPS, buscando optimizar la distribución de recursos.

Por Sebastián Castro Peña·02 de ago de 2026, 01:13 p. m.·6 min de lectura
Gobierno aumenta a 90 % los giros directos de recursos de salud a hospitales y proveedores

El Gobierno nacional incrementó significativamente el porcentaje de giros directos de recursos destinados a hospitales y proveedores de servicios de salud, elevándolo al 90 %, en un movimiento que busca agilizar el flujo de financiamiento en el sistema sanitario colombiano y reducir la intermediación de las empresas prestadoras de salud.

Mediante este mecanismo, la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres) transfiere fondos directamente a las instituciones prestadoras de servicios sin que las EPS actúen como intermediarias en la transacción. Se trata de un cambio de política que modifica la estructura tradicional de flujo de dinero en el sistema de salud colombiano, donde históricamente los recursos han circulado primero a través de las aseguradoras.

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Un cambio en la estructura de pagos del sistema

Durante décadas, el modelo de financiamiento en Colombia ha funcionado de manera que el Estado transfiere recursos a las EPS, y estas últimas distribuyen posteriormente los pagos a hospitales, clínicas y otros proveedores de servicios. Este esquema ha generado debates constantes sobre eficiencia, oportunidad en los pagos y la capacidad de los prestadores para mantener operaciones sin retrasos financieros.

La decisión de elevar los giros directos al 90 % representa un giro sustancial en esta lógica operativa. En lugar de que la Adres transfiera la totalidad de los recursos a las EPS para que estas las distribuyan, ahora el Estado canaliza directamente hacia hospitales y proveedores la mayor parte de los fondos destinados a servicios de salud. Esta modificación busca garantizar que el dinero llegue con mayor rapidez a quienes efectivamente prestan los servicios, eliminando eslabones intermedios que podrían generar demoras o retenciones.

Implicaciones para hospitales y prestadores de servicios

Para las instituciones prestadoras de salud, este cambio podría traer beneficios tangibles en términos de flujo de caja y capacidad de operación. Hospitales públicos y privados que participan en el sistema de salud colombiano frecuentemente han enfrentado problemas de liquidez debido a retrasos en los pagos de las EPS, lo que afecta su capacidad para adquirir medicamentos, insumos médicos y para pagar a sus empleados de manera oportuna.

Al recibir directamente el 90 % de los recursos, las instituciones prestadoras tendrían mayor predictibilidad financiera y podrían planificar mejor sus operaciones. Esto es especialmente relevante en hospitales de alta complejidad y en proveedores de servicios especializados, donde los costos operativos son elevados y los márgenes de maniobra financiera son estrechos.

Sin embargo, también es importante considerar que este modelo requiere que las instituciones prestadoras cuenten con sistemas administrativos y de contabilidad robustos para gestionar directamente los recursos que reciben, así como cumplir con los requisitos de rendición de cuentas que establezca la Adres.

El rol redefinido de las EPS en el nuevo esquema

Aunque el Gobierno eleva los giros directos al 90 %, esto implica que las EPS seguirían manejando aproximadamente el 10 % restante de los recursos. Este cambio redefine el rol de las aseguradoras dentro del sistema, trasladándolas de ser intermediarias principales en la distribución de fondos a ocupar un papel más acotado en la gestión financiera del sistema.

Las EPS continuarían siendo responsables de funciones administrativas como la afiliación de usuarios, la gestión de reclamaciones, la coordinación de servicios y el seguimiento de la calidad asistencial. Sin embargo, su función de intermediarias financieras se reduce considerablemente. Esta transformación ha sido objeto de discusión en el sector durante años, con argumentos a favor y en contra según los diferentes actores involucrados.

Desde la perspectiva de quienes defienden el cambio, reducir el rol intermediario de las EPS permite que más recursos lleguen directamente a la prestación de servicios. Desde la perspectiva de las aseguradoras, esta medida limita su capacidad de gestión financiera y de control administrativo sobre el sistema, aunque también reduce su responsabilidad en ciertos aspectos operativos.

Contexto de reforma y sostenibilidad del sistema

Este incremento en los giros directos se inscribe dentro de un esfuerzo más amplio del Gobierno por reformar el sistema de salud colombiano. En los últimos años, el país ha enfrentado críticas reiteradas sobre la calidad, cobertura y eficiencia del sistema de salud, con debates sobre cómo optimizar el uso de los recursos disponibles y garantizar que lleguen efectivamente a los usuarios.

La pandemia de COVID-19 aceleró estas discusiones, evidenciando limitaciones en la capacidad de respuesta del sistema y en la disponibilidad de recursos en momentos de crisis. Desde entonces, tanto el Gobierno como los prestadores y otros actores del sector han buscado implementar cambios que fortalezcan la sostenibilidad financiera y operativa del sistema de salud.

El aumento de los giros directos al 90 % puede interpretarse como una respuesta a estas presiones. Al garantizar que hospitales y proveedores reciban directamente la mayor parte de los recursos, el Estado busca fortalecer su capacidad operativa y respuesta, especialmente en contextos de emergencia o en regiones donde la infraestructura sanitaria es más vulnerable.

Además, esta medida responde a análisis que sugieren que la intermediación de las EPS genera costos administrativos y de gestión que podrían reducirse si los fondos fluyeran más directamente hacia la prestación de servicios. Aunque las aseguradoras también ejecutan funciones administrativas necesarias, el Gobierno considera que optimizar el flujo de recursos es una prioridad en el contexto de presupuestos limitados para el sector salud.

Próximos pasos y desafíos de implementación

La implementación de este cambio requerirá ajustes operativos significativos en la Adres, en las instituciones prestadoras y en las mismas EPS. La Administradora deberá fortalecer sus capacidades de pago directo, asegurando que los giros se realicen de manera oportuna y precisa a cada institución según su actividad asistencial y volumen de usuarios.

Las instituciones prestadoras, por su parte, deberán adaptar sus sistemas de facturación, contabilidad y reporte para interactuar directamente con la Adres en lugar de hacerlo principalmente a través de las EPS. Esto implica capacitación de personal, inversión en tecnología y ajustes en procesos administrativos que pueden tomar tiempo implementar de manera completa.

Las EPS enfrentarán el desafío de adaptarse a un nuevo modelo donde su participación en la distribución de recursos es significativamente menor. Algunas de ellas podrían necesitar redefinir su modelo de negocio y sus estructuras organizacionales para mantenerse viables en un escenario donde el 90 % de los recursos se gira directamente a prestadores.

La medida también plantea preguntas sobre regulación y control. La Adres deberá establecer mecanismos claros de seguimiento para garantizar que los recursos que gira directamente se utilicen adecuadamente y que las instituciones prestadoras cumplan con estándares de calidad y eficiencia. Esto requiere coordinación entre múltiples entidades del sector y acuerdos claros sobre responsabilidades y rendición de cuentas.

En última instancia, el éxito de esta medida dependerá de si efectivamente traduce en una mejor disponibilidad de servicios de salud para los colombianos, en una reducción de los tiempos de espera para atención, en una mejora en la calidad asistencial y en una mayor sostenibilidad financiera del sistema. Los resultados de esta transformación serán visibles en los próximos meses y años, a medida que se implementen completamente los cambios en los flujos de financiamiento del sistema de salud nacional.

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