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Figo arremete contra Infantino: 'Bajo, engañoso y cobardemente egoísta'

La leyenda portuguesa se suma a las críticas contra el presidente de la FIFA en medio de la crisis que sacude al organismo rector del fútbol mundial.

Por Luisa Fernanda Gómez·04 de ago de 2026, 06:32 a. m.·4 min de lectura
Figo arremete contra Infantino: 'Bajo, engañoso y cobardemente egoísta'

Luis Figo, una de las figuras más relevantes del fútbol internacional de las últimas décadas, se unió esta semana al creciente número de voces críticas que cuestionan la gestión de Gianni Infantino al frente de la FIFA. El ex internacional portugués no escatimó en calificativos duros contra el dirigente suizo, describiéndolo como "bajo, engañoso y cobardemente egoísta" en declaraciones que reflejan el profundo malestar que existe en sectores influyentes del mundo del deporte.

La arremetida de Figo se produce en un momento particularmente delicado para Infantino, quien enfrenta una serie de cuestionamientos sobre su liderazgo en la organización internacional. El ex delantero del Real Madrid, Barcelona y el Inter de Milán —clubes donde dejó una huella indeleble— decidió expresar públicamente su posición respecto a decisiones y políticas que, desde su perspectiva, han comprometido la integridad y credibilidad de la FIFA.

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Un crítico de peso en el fútbol mundial

Figo representa uno de los pocos futbolistas de su generación que ha mantenido una presencia pública significativa después de su retiro. Con una carrera que abarcó más de dos décadas en los principales clubes europeos, ganó la Balón de Oro en 2000 y fue parte de las selecciones portuguesas que compitieron en mundiales de envergadura, su voz posee considerable resonancia en el ecosistema futbolístico global.

El ex futbolista ha incursionado en la gestión deportiva y ha mantenido una relación cercana con distintos sectores de la industria del fútbol. Su intervención en este debate no es un acto aislado de un personaje desconectado, sino la posición de alguien que ha permanecido conectado con las estructuras y dinámicas del deporte profesional. Esto le confiere credibilidad y peso simbólico a sus críticas.

La crisis institucional en la FIFA

La organización internacional que rige el fútbol ha enfrentado durante años una serie de escándalos, investigaciones y cuestionamientos sobre transparencia y gobernanza. Desde casos de corrupción en la asignación de sedes para Copas del Mundo hasta debates sobre cómo se toman decisiones clave sobre el calendario internacional, la FIFA ha estado bajo escrutinio constante de medios, aficionados y figuras del deporte.

Infantino asumió la presidencia de la FIFA en 2016, con la promesa de reformar una organización que atravesaba su peor momento reputacional tras los escándalos de corrupción que involucraron a directivos anteriores. Sin embargo, años después, diversos actores del fútbol consideran que los cambios implementados han sido insuficientes o que, en algunos casos, han generado nuevas preocupaciones sobre cómo se conducen los asuntos de la institución.

Las críticas han provenido de distintos flancos: jugadores, entrenadores, federaciones nacionales, ligas profesionales y ahora también de leyendas históricas del deporte como Figo. Esta multiplicidad de voces críticas sugiere que el malestar no es circunstancial, sino estructural, y que afecta a diferentes niveles del ecosistema futbolístico.

La cadena de críticas contra el dirigente

Figo no es el primero en expresar públicamente su descontento con la dirección de Infantino. En los últimos meses y años, ha habido una acumulación de críticas de personalidades influyentes del fútbol que han cuestionado decisiones específicas del presidente de la FIFA, desde cambios en el formato de competiciones internacionales hasta la expansión de torneos que algunos consideran excesiva.

Las declaraciones del ex futbolista portugués se enmarcan en una tendencia más amplia de cuestionamiento institucional. Esto incluye debates sobre cómo se distribuyen los recursos, cómo se toman decisiones sobre calendarios internacionales que afectan a clubes y selecciones, y cómo se gestiona la relación entre la FIFA y las distintas federaciones nacionales y organismos regionales.

La intensidad y especificidad de los calificativos utilizados por Figo —"bajo", "engañoso", "cobardemente egoísta"— sugieren un nivel de frustración que va más allá de desacuerdos técnicos o administrativos. Apuntan hacia una percepción de que la conducta del dirigente no responde únicamente a errores de gestión, sino a motivaciones cuestionables o a una falta de alineación entre lo que se promete públicamente y lo que se ejecuta internamente.

Impacto y perspectivas futuras

Las declaraciones de Figo, aunque significativas por provenir de una figura de su estatura, se suman a un cuerpo creciente de crítica que aún no ha conseguido cambios institucionales de magnitud. La FIFA mantiene estructuras que le permiten cierta resistencia a las presiones externas, aunque la acumulación de cuestionamientos sin duda genera presión sobre su liderazgo.

La pregunta que emerge es si esta cadena de críticas de personalidades reconocidas eventualmente cataliza reformas más profundas o si, por el contrario, la institución logra mantener su curso actual a pesar del malestar expresado. Lo que es claro es que la reputación de la FIFA y, en particular, la de Infantino como su máximo representante, continúa siendo objeto de escrutinio y debate en espacios que van desde salas de juntas ejecutivas hasta redes sociales donde millones de aficionados siguen el desarrollo de estas controversias.

La participación de Figo en este debate público añade una dimensión simbólica importante: no es únicamente una cuestión de administración técnica, sino un asunto que inquieta a personajes que han dedicado sus vidas al fútbol y que entienden sus dinámicas en profundidad. Su voz, junto con la de otros críticos, representa la perspectiva de quienes conocen íntimamente cómo debería funcionar una institución que se supone debe servir al deporte y sus actores principales, no a intereses particulares o agendas que se perciben como desalineadas con el bien común del fútbol mundial.

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